jueves, 8 de diciembre de 2011

Carta a un maniquie

                                                                                                          18/abril/2011

El recuerdo del día en el que te conocí aun permanece incrustado en mi mente, como una espina que entre mas dura dentro, más se fija.
Se que es enfermo de mi parte el pensar de esta manera, se que nunca podremos estar unidos; sin embargo ya no puedo mas con este sentimiento que me quema las entrañas y me atosiga la garganta.
Tú vives dentro de ese centro comercial, en una tienda de prendas para caballero, mientras yo por el contrario  resido fuera  y busco cualquier escusa para venir a visitarte y poder apreciar esos bonitos ojos color cielo despejado en un día de verano, que me miran tan fijamente.
Si tu cabello no fuese de plástico, imagino seria suave y brillante al tacto,  si en ese tórax vacio se encontrara  un corazón latiente estaría encantado de escuchar esa serenata de latidos, que solo me perteneciera a mi, apreciaría los sonidos  de tu corazón golpeando contra tu pecho todos los días de mi vida.
Amo cuando la señorita que generalmente se encuentra sentada detrás de ese escritorio color marfil atendiendo la poca clientela que acude al lugar, te vista con ropa juvenil que se encuentra de moda y que luce especialmente maravillosa en tu cuerpo color porcelana. Algunas veces llego a sentir envidia de dicha mujer de minifalda, ella puede tocar cada centímetro  de tu hermoso cuerpo, e imagino te ha visto de la forma que yo jamás podre.
Si pudiera tocar con mis dedos esos labios que adornan tu rostro, estoy seguro que si fuesen reales los sentiría cálidos y húmedos, sin embargo son todo lo contrario, son fríos, secos y duros como los cristales que nos separan y se anteponen en el camino de mi mano hacia tu rostro.
Estoy en mi limite, ya no puedo seguir reprimiendo este sentimiento que me abraza el corazón y estrangula mis arterias, evitando que la sangre impregnada de oxigeno llegue a mi cerebro, eludiendo a que exista algún pensamiento racional  en mi mente.
Perdóname si de esta manera llego a parecer un demente, pero no puedo evitarlo.
Logro imaginar que si existieras como humano, tu respiración, todas las noches estando en mi cama, golpearía en  mi rostro, como miles de bofetadas certeras arremetiendo contra mi piel. Te mantendría abrazado para impedir que por la mañana al despertar desaparecieras de mi lado.
Pero este hermoso sueño, solo permanecerá en mi mente, yo tarde o temprano envejeceré y moriré, tú en cambio permanecerás tan lindo y joven como siempre, vistiendo continuamente a la moda.
Se que a lo   largo de tus días has visto demasiados rostros desfilar enfrente de ti y también se que en los años por venir miraras muchos mas, y al pasar los años  mis rasgos faciales se difuminaran y tiempo mas tarde desaparecerán de  ese par de ventanas azules.
Aunque tu no me tomes en cuenta y mi rostro sea barrido por el tiempo, yo seguiré amando cada centímetro cuadrado que  ocupas en ese espacio donde te exhiben junto a toda esa ropa de marca, te  amare hasta el final de mis días, aunque  a las personas les parezca enfermo y despreciable.
 

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